El conjunto de Venado Tuerto dio cátedra y superó a un candidato como Quilmes 97 a 77 con altísimos porcentajes de efectividad (70 % en dobles y 48 % en triples). Cardona con 32 (8 triples) y Brown con 22 fueron las figuras de un equipo que no tuvo fisuras.

Noche húmeda y calurosa en Mar del Plata para ver a Quilmes y Centenario en un juego que arrancó pegajoso y no justamente por las condiciones mencionadas. Le costó a los dos arrancar, malos porcentajes y buenas defensas hicieron que el electrónico poco se moviera pero la calidad del foráneo visitante Brown generó el primer desnivel para que los suyos escapen 13 a 6 promediando el parcial. Y la visita manejó esa diferencia que llegó a ser de 10 (22 a 12) con un goleo repartido producto de buscar siempre el pase extra y un guarismo desde el perímetro de cuatro triples contra nada de Quilmes. Pudo maquillar el local al final y cerraron el primero 23 a 16 arriba los venadenses.

Si bien Centenario jugaba mejor, también era cierto que a Quilmes no le salía nada, por lo que al equipo de Bianchelli no le quedó otra que empezar a forzar para cambiar esa realidad. Con el empuje de su gente el cervecero defendió más agresivo, atacó con mayor convicción y achicó a cuatro (29 a 25) para que Aguilar tenga la obligación de pedir su primer tiempo muerto de la noche.

Pero la marcha del local fue indetenible y pasó al frente con un triplazo de Luna (32 a 31), aunque apareció Tirrel Brown con una ráfaga de cinco puntos para devolverle el liderazgo a la visita. En una palabra: partidazo. Así culminó la primera mitad, con diferencia de seis para el auriazul (47 a 41), teniendo a De Miguel (10) por el lado de Quilmes y Cardona (13) en la visita como los goleadores de uno y otro bando en la culminación del primer tiempo.

Para el tercer cuarto Centenario mantuvo su juego con un Brown en todo su esplendor y a Quilmes le costó hacer pie. La visita sacó máxima de 19 (66 - 47) a falta de 3:30 con el respaldo de altísimos porcentajes (75 % en dobles y 45 % en triples) propinándole un verdadero golpe de knock out al dueño de casa y no solo desde lo numérico, también desde lo anímico. De todas formas con mucho esfuerzo el local arrimó a trece con De Miguel como abanderado y parecía que se quedaba al menos con una esperanza para el último parcial, pero Cardona volvió a demostrar que era su noche y sobre el filo del sonido de la chicharra y rebotando en toda la circunferencia del aro, facturó su séptimo triple en doce intentos para que la cuesta siga empinada en 73 a 57 a favor del equipo de Aguilar.

El último parcial fue de protocolo y solo sirvió para admirar los sorprendentes guarismos de un equipo ganador al que le salió casi todo lo que intentó. Mazazo para un candidato como Quilmes que lo único que puede rescatar en una circunstancia de estas características es que todavía queda mucho torneo por delante.

 

 

Informe y foto: Prensa Quilmes (MdP)

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Laboratorio de Analisis Clínicos

Mario Maestu