El talento venadense brilla en la escena internacional. El hijo de Walter Herrmann sigue los pasos de su insigne padre.

El deporte de la región vuelve a posicionarse en lo más alto gracias al esfuerzo y la dedicación de las nuevas generaciones. En esta oportunidad, el básquet de Venado Tuerto tendrá una representación de lujo con la convocatoria del joven Leyton Herrmann, quien forma parte de la institución local Centenario y fue confirmado para integrar la Selección Argentina masculina U17 de la modalidad 3x3. El combinado nacional cruzará las fronteras para disputar la esperada Final Continental del Americas Series, un torneo de alto nivel que tendrá lugar los días 26 y 27 de octubre en El Salvador.
Esta designación no es casualidad, sino el fruto de un exigente proceso de scouting y preparación física y táctica impulsado por la Confederación Argentina de Básquet. Las concentraciones previas comenzaron a desarrollarse durante el mes de septiembre en las instalaciones del Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD), en Buenos Aires, y continuaron del 8 al 11 de octubre en el club Independiente de la vecina localidad santafesina de Chañar Ladeado. Estas evaluaciones permitieron al cuerpo técnico pulir detalles y seleccionar a los jugadores nacidos en 2009 y 2010 que mejor se adaptaron a la dinámica de esta disciplina olímpica, caracterizada por su vértigo, la intensidad física y la exigencia de resolver situaciones de juego en espacios reducidos sobre media cancha.
Un equipo sólido bajo la conducción de Luciano Santín
Para afrontar este compromiso continental, el estratega Luciano Santín armó un plantel equilibrado y competitivo que combina juventud, talento y proyección. Junto a Leyton Herrmann, la delegación nacional estará integrada por Matías Berenbroek, representante de River Plate; Agustín Sosa, jugador de Urquiza de San Juan; y Facundo Zanor, proveniente de Gimnasia de Santa Fe. Todos ellos compartieron las concentraciones preliminares con la mira puesta no solo en este certamen, sino también en el gran objetivo a largo plazo: los Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2026, donde varios de estos nombres buscan ganarse un lugar definitivo.
En El Salvador, el equipo argentino deberá medirse ante potencias y seleccionados de gran jerarquía en la región. El fixture del torneo contempla cruces ante combinados de países como Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, el propio anfitrión El Salvador, Guatemala, México, Puerto Rico y República Dominicana. Más allá de la competencia formal, el certamen representa una vidriera inigualable para que estas promesas del básquet nacional adquieran experiencia internacional, aprendan a competir bajo presión y continúen su desarrollo deportivo en una modalidad que no para de ganar adeptos y protagonismo en el programa olímpico mundial.

Entre el crecimiento profesional y la herencia de la Generación Dorada
El gran momento que atraviesa Herrmann se complementa de manera perfecta con su reciente inserción en el básquet de elite nacional. Días atrás, el joven deportista hizo su bautismo oficial en la Liga Argentina defendiendo los colores de Centenario, en una victoria clave frente a Rocamora que demostró que está a la altura de las exigencias profesionales. De este modo, el basquetbolista equilibra sus primeros pasos en la máxima categoría de clubes con los rigurosos procesos de las selecciones juveniles nacionales, consolidando un presente sumamente auspicioso.
Es imposible obviar el legado que lleva en la sangre, siendo hijo de Walter Herrmann, una de las máximas leyendas del básquet argentino e integrante insustituible de la histórica Generación Dorada que tocó el cielo con las manos al ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Con una trayectoria brillante que incluyó su paso por Europa y la NBA, su padre marcó una época dorada para el deporte argentino. Hoy, Leyton comienza a escribir su propia historia con esfuerzo propio, humildad y talento en las canchas. Con la ilusión intacta y el apoyo de toda una ciudad, el joven embajador de Venado Tuerto está listo para saltar a la cancha y dejar la bandera nacional en lo más alto de Centroamérica.












