Las estaciones de servicio en Venado Tuerto y sus alrededores amanecieron hoy con nuevos precios en sus surtidores, tras la aplicación del incremento mensual de combustibles previsto para el 1 de abril. El aumento, que promedia el 1,75%, ya se refleja en los bolsillos de los consumidores locales.
Según explicaron las petroleras, la suba responde a dos factores principales: un ajuste del 1% aplicado por las propias compañías para compensar la devaluación controlada del peso crawling peg, y la actualización del impuesto a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, implementada por el Gobierno nacional.
En Venado Tuerto, la petrolera YPF fue la primera en actualizar sus precios, fijando la Nafta Súper en $ 1.274, la Infinia en $ 1.527, la Infinia Diesel en $ 1.513 y el Diesel 500 en $ 1.296. Por su parte, Axion también ajustó sus tarifas, ofreciendo la Súper a $ 1.315, la Quant Nafta a $ 1.591, el Diésel X10 a $ 1.393, la Quant Diesel a $ 1.578 y la Mezcla a $ 2.700.
Este nuevo incremento impacta directamente en el costo de llenar el tanque. Un vehículo con un tanque de 50 litros requerirá ahora alrededor de $ 63.700 para cargar nafta súper en YPF, y $ 65.750 en Axion. Para quienes opten por combustibles premium, la cifra supera los $ 79.000. En el caso del gasoil, llenar un tanque de 50 litros con Infinia Diesel en YPF cuesta $ 75.650, mientras que la opción premium en Axion asciende a $ 78.900. Los propietarios de camionetas con tanques de 80 litros enfrentan costos superiores a los $ 120.000.
Análisis en el contexto económico actual: una tormenta perfecta para el consumidor
El reciente aumento de los combustibles en Venado Tuerto y la región, más que un evento aislado, se inscribe dentro de un contexto económico complejo y desafiante a nivel nacional. La combinación de políticas gubernamentales, la dinámica del mercado energético y la incertidumbre económica general configuran una "tormenta perfecta" que afecta directamente el poder adquisitivo del consumidor y la actividad productiva.
La principal justificación para el aumento reside en dos pilares: la devaluación controlada del peso y la actualización impositiva. La estrategia del crawling peg, si bien busca mantener la competitividad exportadora y evitar saltos bruscos en el tipo de cambio, genera una presión constante sobre los precios internos, ya que los productos dolarizados, como los combustibles, ajustan su valor en pesos de manera periódica. Este ajuste, aunque aparentemente gradual, se acumula mes a mes, erosionando el ingreso disponible de los hogares y aumentando los costos operativos de las empresas.
La actualización del impuesto a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, por su parte, responde a la necesidad del gobierno de recaudar ingresos para hacer frente a la delicada situación fiscal. Sin embargo, esta medida, aunque comprensible desde la perspectiva de la sostenibilidad de las finanzas públicas, impacta directamente en el precio final del combustible, trasladando la carga impositiva al consumidor.
Este incremento se produce en un contexto de retracción del mercado de combustibles. Los datos de enero de 2025, proporcionados por la consultora Politikon, revelan una caída interanual del 3 % en las ventas al público, con una contracción más pronunciada en el consumo de gasoil, especialmente el común. Esta tendencia a la baja sugiere que la población está reduciendo su consumo de combustibles como respuesta a la creciente presión inflacionaria y la pérdida de poder adquisitivo.
El crecimiento marginal en las ventas de nafta, impulsado exclusivamente por el segmento premium, podría interpretarse como una señal de que los sectores de mayores ingresos, menos sensibles a los aumentos de precios, mantienen su nivel de consumo, mientras que los sectores de menores ingresos se ven obligados a recortar sus gastos en combustibles.
Las expectativas para los próximos meses no son alentadoras. El actual esquema de ajuste mensual, vinculado a la devaluación del peso y la actualización impositiva, augura una continuidad en los aumentos de precios. Esta incertidumbre genera preocupación en el sector del transporte, clave para la distribución de bienes y servicios, y en los consumidores, que ven cómo el costo del combustible impacta cada vez más en sus economías diarias.
En este contexto, es crucial que el gobierno implemente políticas que mitiguen el impacto de los aumentos de combustibles en los sectores más vulnerables. Esto podría incluir la implementación de subsidios focalizados, la revisión de la estructura impositiva de los combustibles, o el fomento de la eficiencia energética y el uso de energías alternativas.
Asimismo, es fundamental que las empresas del sector energético actúen con responsabilidad social, buscando alternativas para contener los precios y evitar traslados excesivos al consumidor. La transparencia en la formación de precios y la inversión en mejoras de eficiencia son cruciales para generar confianza y contribuir a la sostenibilidad del sector.
En definitiva, el aumento de los combustibles en Venado Tuerto y la región es un síntoma de la compleja situación económica que atraviesa el país. Para abordar este problema de manera efectiva, se requiere un enfoque integral que combine políticas fiscales responsables, medidas de protección social y un diálogo constructivo entre el gobierno, las empresas y la sociedad civil. De lo contrario, el costo del combustible seguirá impactando negativamente en la economía local y en el bienestar de los ciudadanos.