En un giro reciente en el caso que involucra al exdirector del Sagrado Corazón, conocido como el hermano Pedro, la Cámara de Apelaciones emitió un fallo que confirma las condenas por abuso sexual, pero reduce significativamente la pena impuesta en primera instancia.

Pedro Ortiz y Hontoria, el nombre detrás del hábito, había sido condenado a 15 años de prisión, pero ahora enfrentará una pena de siete años de prisión efectiva. Este cambio se produce tras la revisión de uno de los agravantes aplicados inicialmente, lo que ha llevado a una recalificación de uno de los hechos imputados.
Reducción de la pena
El tribunal de primera instancia, compuesto por Aldo Baravalle, Mariana Vidal y Mauricio Clavero, había dictaminado una condena de 15 años por abuso sexual gravemente ultrajante, doblemente agravado por el daño a la salud mental de la víctima y por la posición de Ortiz y Hontoria como encargado de la educación. En los tres casos restantes, se le acusó de abuso sexual simple agravado por ser encargado de la educación. La reciente decisión de la Cámara de Apelaciones, integrada por Daniel Curik, Tomás Orso y Gabriela Sansó, mantuvo la condena pero desestimó uno de los agravantes en uno de los casos.
La clave de esta reducción radica en la interpretación del artículo 119 del Código Penal. Los camaristas determinaron que la calificación de "abuso sexual gravemente ultrajante" no estaba suficientemente acreditada en uno de los incidentes. Por lo tanto, recalificaron el hecho como "abuso sexual simple agravado por ser el encargado de la educación de las víctimas". Esta reclasificación tuvo un impacto directo en la pena, ya que el mínimo de la pena para este delito es menor, lo que llevó a los jueces a considerar "desproporcionada" la pena original. Si bien la defensa había solicitado la absolución, argumentando hipótesis de conspiración y campañas de difamación, la Cámara rechazó estos argumentos y mantuvo la responsabilidad penal de Ortiz y Hontoria en los otros cargos.
Pruebas y testimonios
El fallo de la Cámara de Apelaciones destaca la solidez de las pruebas presentadas durante el juicio. Los magistrados consideraron que los testimonios de las víctimas, los informes psicológicos y las entrevistas en Cámara Gesell ofrecieron un relato coherente y persistente de los hechos. Las inconsistencias menores señaladas por la defensa, como imprecisiones temporales o diferencias en detalles secundarios, fueron consideradas insuficientes para invalidar los relatos de las víctimas, especialmente en un contexto de múltiples indicadores de credibilidad y corroboraciones periféricas aportadas por profesionales y testigos.
La estrategia defensiva, liderada por los abogados Arsenio Domínguez y José Marchisio, se centró en desacreditar las acusaciones y en plantear dudas sobre la motivación de las denunciantes. Sin embargo, la Cámara desestimó estas tácticas, argumentando que no lograron socavar la solidez de las pruebas presentadas por la fiscalía. Los jueces también rechazaron los planteos de nulidad formulados por la defensa, incluyendo cuestionamientos sobre la integración del tribunal y la constitucionalidad de la declaración de impacto de la víctima.
Implicaciones del fallo
A pesar de la reducción de la pena, la confirmación de las condenas representa una victoria para las víctimas y un reconocimiento de la gravedad de los hechos. La Cámara de Apelaciones validó la valoración probatoria realizada en primera instancia, destacando la importancia de proteger a las víctimas de abuso sexual y de garantizar que los responsables rindan cuentas por sus acciones.
Este fallo subraya la importancia de la coherencia y la persistencia en los testimonios de las víctimas, así como la relevancia de los informes psicológicos y las entrevistas en Cámara Gesell como herramientas para evaluar la credibilidad de los relatos. La decisión también destaca la necesidad de analizar cuidadosamente los agravantes en casos de abuso sexual, asegurando que se apliquen de manera justa y proporcional. Si bien la defensa aún podría recurrir a instancias superiores, el fallo de la Cámara de Apelaciones representa un paso importante en la búsqueda de justicia para las víctimas del hermano Pedro.













