La ciudad de Venado Tuerto, en un eco del reclamo nacional, se sumó el pasado 3 de junio a la undécima conmemoración de "Ni Una Menos". La movilización, que congregó a cientos de ciudadanos en la Plazoleta 26 de Abril y se extendió por las calles principales, visibilizó la profunda preocupación por la violencia de género y las políticas estatales que, según los manifestantes, agudizan esta problemática. Este acto de protesta, que combinó intervenciones artísticas y momentos de silencio, culminó en la Plaza San Martín, donde se reafirmó la exigencia unánime de justicia y el fin de la impunidad.

El documento nacional, leído durante la jornada, reveló cifras alarmantes: 3205 víctimas letales de violencia de género entre el 3 de junio de 2015 y el 24 de mayo de 2026. Esta cifra incluye 3144 femicidios, 46 transfemicidios y travesticidios, y 15 instigaciones al suicidio. "No son números, son vidas arrancadas", resonó en la ciudad, denunciando el "antifeminismo de Estado" atribuido al gobierno de Javier Milei. La crítica se centró en la eliminación de políticas públicas y el vaciamiento de programas de género a nivel nacional y provincial, lo que, a juicio de los manifestantes, contribuye a un "negacionismo" de la problemática.

El reclamo por las víctimas locales y nacionales
La movilización de Venado Tuerto no solo se hizo eco de los casos nacionales, como el triple lesbicidio de Barracas, sino que también recordó a víctimas emblemáticas de la región. Nombres como Stella Eidner y Marina Espíndola fueron evocados, así como Patricia Zeballos, Vanesa Jazmín Quiroga y Lorena Osuna, subrayando que la respuesta a la crueldad debe ser "más comunidad y más solidaridad". La exigencia de justicia por estas vidas arrebatadas se convirtió en un pilar central del reclamo, evidenciando el impacto local de una problemática de alcance nacional.

"Vivas, Libres y Desendeudadas": la conexión entre género y economía
Bajo la consigna de este año, "Vivas, libres y desendeudadas nos queremos", la movilización estableció una clara vinculación entre la violencia de género y la situación económica actual. Se denunció que siete de cada 10 hogares monomarentales enfrentan deudas alimentarias y se rechazó el modelo de "hambre y saqueo" que precariza la vida de las trabajadoras comunitarias. Además, se manifestó una firme oposición a proyectos legislativos como el de las "falsas denuncias" de la senadora Carolina Losada, que, según los manifestantes, busca "blindar la pedofilia". La defensa de la Educación Sexual Integral (ESI) y el derecho al aborto legal también fueron reafirmados.
La persistencia de un movimiento indomable
"Hasta que la dignidad se haga costumbre" fue la frase que selló una jornada de protesta que, a 11 años del primer grito, demuestra la inquebrantable persistencia del movimiento feminista en Venado Tuerto. A pesar de los desafíos y el contexto de ajuste, la comunidad local sigue en las calles, resistiendo y exigiendo que ninguna vida sea considerada desechable. La movilización de "Ni Una Menos" en Venado Tuerto se erige así como un testimonio de la lucha continua por la justicia, la igualdad y la dignidad.














