Por Esteban Stiepovich

Siempre se habla de la seguridad como una condición o un valor a cuidar, y en muchos casos mejorar, en favor de los ciudadanos. De manera instintiva y quizá de preservación natural de los individuos, la seguridad es asociada a hechos delictivos o de gravedad extrema a que estamos expuestos en nuestra vida cotidiana. Un hecho predominante que posterga y hace olvidar otros de diferente característica, aunque de similar distintivo en su incidencia de inseguridad para el común de la gente. Son peligros que están ahí, a cada paso, amenazantes de nuestro transitar diario, que no siempre se advierten. 

Sin embargo no todos aquellos que caminan o se movilizan en la ciudad son indiferentes a determinadas irregularidades edilicias, en este caso en puntos neurálgicos del centro urbano, que sorprenden y alertan ante la posibilidad generadora de hechos cuya permanencia y desatención pueden desencadenar sucesos lamentables. 

El edificio ubicado en Belgrano 570, entre Alvear y Chacabuco, además de ofrecer un aspecto lamentable en materia de mantenimiento y conservación de su estructura edilicia, exhibe balcones con barandas de madera, afectadas de manera evidente por el uso y rigor de años de exposición a la intemperie, que hacen  pensar en una ostensible precariedad y posibles consecuencias de riesgos. A esto se suma, pareciera con la presunta y débil intención de dar visos de seguridad, la colocación de sendas mallas, similares al tramado de un tejido de color, en ambos esquineros de uno de los balcones que, a simple vista y a la distancia, haría pensar que no ofrecerían las garantías de protección que es dable exigir para quienes moran en su interior, y aquellos que transitan por la acera del lugar. 

La situación ameritaría –sin el ánimo de polémica– que el área municipal responsable de la supervisión y el mantenimiento de los edificios de la ciudad, practique una inspección sobre el estado del inmueble que se menciona, comprobando si lo señalado justifica la adopción de resguardos en materia de seguridad, y a la vez ejercite la competencia que le cabe como custodio de la estética urbana.

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Laboratorio de Analisis Clínicos

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