Por Darío H. Schueri – Desde Santa Fe

Diego Santilli es la llave maestra que tiene Maximiliano Pullaro para entrar en una etapa de “sintonía ejecutiva” con Casa Rosada, mientras Gisela Scaglia, por su cercanía política y afectiva con el jefe de Gabinete asume el rol de ama de llaves en ese cometido. Dos semanas antes de reemplazar a Adorni, en Rafaela, el “Colo” Santili lo había convencido al gobernador santafesino de acceder al financiamiento especial de Economía (400 mil millones de pesos) y encarrilar la deuda de Ansés. Pero la felicidad no es completa: esto le está trayendo a Pullaro roces con sus socios del partido de la rosa.

Aún resuena en la Casa Gris la encendida arenga de Joaquín Blanco en el locro socialista de los 130 años partidarios, cuando ante cinco mil comensales “Popi” instó al gobierno a encarar -de ser reelecto- la segunda etapa pensando “en los docentes (un sector caro a los sentimientos gubernamentales), el comercio y las pymes”; pero además el presidente de la bancada de diputados prácticamente lo instó a pararse de manos (de manera más firme que hasta ahora) ante del gobierno de Javier Milei “como hizo Binner con el kircherismo”. ¡Justo ahora que se están llevando bien!, naturalmente dentro de los inciertos límites que tiene el mileísmo.

Sucede que el socialismo “lifschista” (cuya líder es Clara García) “ventea” que los arrebatos aliancistas del PRO con LLA utilizando a Rosario como ariete, no son ajenos al sentimiento de otros socios de Unidos, y mucho menos de La Gris. Mientras ese sector socialista plantea a nivel nacional, con la presidenta del partido Mónica Fein a la cabeza, alianzas extremadamente opuestas a Milei (como con Kicillof por ejemplo) fronteras adentro el frente que integran flirtea precisamente con su principal y acérrimo adversario, no solo político, sino personal (Milei no se cansa de insultarlos cada vez que puede).

Alguien podrá argüir que son dos elecciones distintas (separadas cuatro meses) y que el socialismo no sería la primera vez que se desengancha del frente provincial para las elecciones nacionales, pero en este caso con el mileísmo en escena todo se torna particular y extremadamente delicado. 

El “bonfattismo” tiene una posición menos extremista que la planteada en este comentario, y no creen que las posiciones nacionales a exactamente un año vista (sin PASO el cierre de listas sería en agosto del 2027) puedan obstaculizar los acuerdos internos en Unidos de cara al cierre de listas de febrero y menos aún en la sanción de la Ley Electoral. “No tengo dudas de que vamos a ordenar el andamiaje jurídico electoral en la provincia con un amplio consenso; para eso venimos trabajando desde hace tiempo y lo seguiremos haciendo por estos días”, resumió el sempiterno conciliador diputado Rubén Galassi.

Por lo pronto, el Código Electoral estaría viendo la luz entre el 20 y el 27 de este mes; y de allí en más, al decir del “Lole” Reutemann: “Aceite verde y a la cancha” rumbo a febrero; “Niño” mediante que, como el horrible personaje sobrenatural Alien, podría ser un indeseado pasajero en la política, no solo santafesina.

 

Olivares y Scaglia en su paso por La Rosada

El ministro de Economía Pablo Olivares junto a la diputada nacional Gisela Scaglia estuvieron en la Secretaría de Provincias de Nación con Gustavo Coria, vicejefe de Gabinete a cargo del Ministerio del Interior y encargado de Provincias, para hacer un seguimiento de las obras en ejecución, tales como las plantas de agua potable de Rosario y Santa Fe. También se conversó sobre el acueducto San Javier – Tostado; todas obras que la nación se había comprometido a continuar en el acuerdo firmado en mayo 2024, donde se habían fijado los trabajos que venía haciendo el Estado nacional y otras que tomaba la provincia. 

En este caso también abordaron los proyectos Procrear que estaban en ejecución sobre inmuebles propiedad del Estado nacional.

De acuerdo con lo enterado, sería muy conjetural adelantarse a los resultados, más allá de los elogios de Scaglia y Olivares hacia Gustavo Coria, mano derecha de Santilli, a quien ponderaron como una persona, al decir de Scaglia “que trabaja muy bien y es muy ordenado”.

“Cosas veredes, amigo Sancho” (analogía literaria apócrifa que encaja perfectamente con nuestros tiempos políticos).

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