Por Darío H. Schueri – Desde Santa Fe

El jueves por la tarde Omar Perotti dio a conocer el decreto de convocatoria a elecciones 2023. Lo hizo el día que la ley lo habilitaba (tenía tiempo hasta el 18 de marzo), y 24 horas después de que el radicalismo lo había conminado para que lo haga. No hubo sorpresas, pero sí algunos reproches: “¿Era necesario convocar a las PASO en pleno receso invernal? (16 de julio)”, se preguntaban desde la oposición.

Las fechas anunciadas no llamaron demasiado la atención (el cronograma completo se dará a conocer una vez que la Secretaría Electoral corra vista del decreto de convocatoria al presidente de la Junta Electoral, Daniel Erbetta). 

El domingo 10 de septiembre serán las elecciones generales; previamente el 16 de julio la ciudadanía ordenará las candidaturas en las PASO, para las cuales –según trascendió- el 7 de mayo vencerá el plazo de presentación de alianzas y el 12 para las listas.

Las expectativas de la familia política que hace tiempo viene pertrechándose para estas elecciones ahora se cargan con un poco más de adrenalina, a pesar de que restan aún ochenta ansiosos días para el cierre de listas. 

Este turno electoral tendrá un aditivo extra: el cierre de alianzas, pues el 7 de mayo se sabrá si se conformará el hoy innominado “frente de frentes”. 

También del lado peronista: ¿irán nuevamente “unidos en la diversidad” bajo un mismo frente electoral?

 

La oposición busca definir sus contendientes para el 16 de julio

Por lo pronto, en el variopinto arco iris de por ahora once colores denominado genéricamente “frente de frentes”, el ya lanzado al ruedo para la gobernación Maximiliano Pullaro, deberá esperar por su/s contrincante/s interno/s para el 16 de julio, para lo cual estarían anotados, además de Betina Florito, proclamada por su jefe político Miguel Pichetto, los radicales Carolina Losada, Dionisio Scarpín y Mario Barletta; la socialista Clara García y Pablo Javkin; todos ellos envueltos en el manto de la incógnita, que es muy probable comience a despejarse durante la primera quincena de marzo. 

Los estrategas políticos presuponen que en ese gran frente no habría más de tres competidores en las PASO.

En esta ciudad capital la expectativa está puesta en un candidato “tapado” –hoy ya no tanto– para la intendencia, que podría cambiar el curso de la hoy previsible contienda en el Gran Frente, según aseguran los arquitectos radicales que trabajan en el proyecto.

Quien comenzó visiblemente a caminar los polvorientos caminos de la provincia es el exgobernador Antonio Bonfatti, que con su amigo Rubén Galassi emprendieron la encomiable misión de afianzar la coalición, mientras (Bonfatti) explora la posibilidad de ser cabeza de lista de diputados.

Al fin y al cabo Bonfatti y Perotti (¿volverían a enfrentarse este año?) son quienes guardan en sus alforjas una cantidad de votos obtenidos en el 2019, que ningún aspirante hoy podría exhibir. 

El Partido Demócrata Progresista percibe que esta vez le será difícil compartir lugar en otro espacio, y analizará ir por las suyas este 25 de febrero en Barrancas. “Estamos armando más de 90 listas en toda la provincia”, advierte su titular, Gabriel Real.

 

El peronismo sigue esperando por Perotti

En el peronismo, el arribo de Agustín Rossi a la jefatura de Gabinete de la Nación le dará a su precandidato a gobernador Leandro Busatto, el oxígeno imprescindible para enfrentar al lugarteniente de Perotti (¿Roberto Mirabella?) mientras Marcelo Lewandowski dicen que columpia entre competir contra el pupilo de Perotti por la gobernación o la intendencia de Rosario. O a nada. 

El cargo ejecutivo nacional del “Chivo” Rossi lo inhibe naturalmente de ser precandidato a postulación electoral alguna. Sospechábamos que Rossi podría haber agigantado la probablemente reedición del titánico duelo Perotti – Bonfatti encabezando la lista de diputados de Busatto. Y daría la impresión de que tampoco se inscribiría el 24 de junio para las legislativas nacionales.

 

Violencia fuera de control en Rosario

El gendarme retirado Claudio Brilloni sigue perdiendo la batalla contra la violencia extrema: los asesinatos, balaceras y hechos de inseguridad no cesan en Rosario, mientras el gobernador Perotti, después de estar “face to face” con el presidente Alberto Fernández, se reunió con el intendente Pablo Javkin y funcionarios judiciales para encarar acciones, que desde luego no tranquilizan para nada a la desolada ciudadanía rosarina, pues son iniciativas burocráticas con resultados en el mediano y largo plazo.

El mismo intendente Javkin, acompañado por los legisladores nacionales radicales Mario Barletta, Dionisio Scarpín y Carolina Losada, estuvo en la sede del Comité Nacional de la UCR donde, junto con su titular Gerardo Morales redactaron sendas cartas documento dirigidas al gobierno para que habilite en el Congreso el urgente tratamiento del Sistema Acusatorio Penal en la Provincia de Santa Fe, entre otras cuestiones también de mediano plazo.

Por lo pronto, el gobierno decidió reabrir comisarías en Rosario, “cerradas por Pullaro cuando era ministro” deslizan desde la Casa Gris, recibiendo como respuesta de allegados del exfuncionario de Lifschitz que en realidad “siguen sacando policías de la calle para meterla en las comisarías, que sirven para esconder malos policías. ¿La gente acaso llama a las comisarías cuando tiene una emergencia”? se preguntan.

El diputado Carlos Del Frade dice –en serio tono irónico– que si Perotti le ofreciera el Ministerio de Seguridad, “haría algo totalmente distinto: sacar a los comisarios corruptos de las comisarías y poner civiles”; y agrega parafraseando a Einstein: "Si siempre hacemos las mismas cosas, los resultados siempre serán los mismos".

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Laboratorio de Analisis Clínicos

Mario Maestu