Por Oscar A. Martínez (*)

Con humildad creo, que si algo quedó claro en las elecciones del pasado domingo es que el gobierno provincial necesita urgentemente un golpe de timón, una revisión de su hoja de ruta. El camino a transitar es el diálogo y búsqueda de consensos hacia afuera -con las demás fuerzas políticas- y hacia adentro del propio peronismo que lo condujo al triunfo en 2019.

Es momento de reflexionar, repensar las estrategias que llevó adelante, y por qué no, reconocer los errores  que nos colocaron en esta situación. Reconocer errores no es claudicar, no es cobardía, es precisamente todo lo contrario. Reconocer errores es sinónimo de inteligencia y también de empatía. Cambiar el rumbo por el bien de todos los santafesinos y santafesinas, de la política en general y del propio gobierno al que le quedan dos arduos años por delante.

La provincia necesita un plan consensuado por lo menos de aquí a cinco años para reparar las desigualdades económicas, sociales y territoriales que padece, para darle un golpe mortal a la inseguridad atroz que sufre, para poder reconstruir un proyecto de crecimiento y progreso, con producción y  empleo genuino.

El gobierno provincial no puede dejar de escuchar la voz que las santafesinas y los santafesinos expresaron en las urnas. Casi siete de cada diez votantes no acompañaron la lista impulsada por él. Cada uno puede señalar al otro espacio sobre la responsabilidades de la situación actual, pero no puedo dejar de mencionar que hay una coincidencia entre todos los sectores, y esa coincidencia es que ya no hay lugar para imponer visiones hegemónicas que a la Argentina en general y al justicialismo en particular le han hecho tanto daño.

Es hora de llamar a todos los sectores del justicialismo para se hagan cargo de reencausar la gestión provincial, así como se los llamó en 2019 para apoyar a quien es hoy Gobernador, y convocar además a todos los sectores, para consensuar los ejes centrales de las políticas públicas qué hay que llevar adelante en el próximo quinquenio. Un diálogo con agenda abierta, que incluya temas centrales para el futuro de la provincia. 

Es hora también de repensar la relación del poder Ejecutivo con los demás poderes del Estado y con la sociedad, fundamental para cualquier gobierno. Desde el comienzo de la gestión el diálogo es la materia pendiente. ¿Quién gana sin él? Nadie. Quienes fuimos elegidos por el voto popular debemos saber que las ciudadanas y ciudadanos santafesinos esperan que transitemos este camino para consensuar políticas publicas que le mejoren la vida.              

La generación de empleo genuino, la  educación, el desarrollo científico tecnológico, el medioambiente, la conectividad, la discusión de un federalismo genuino, y un sistema de salud que incluya a aquellos que pusieron el cuero en la pandemia para mejorar la atención primaria de nuestra población, son todos temas indispensables para el crecimiento de la provincia. Y hay otros igual de importantes y muy urgentes como la transformación de planes de empleo en trabajo, entender el trabajo como el gran ordenador de nuestra sociedad. Y qué decir de la seguridad,  creo que necesitamos una amplia convocatoria para constituir un Consejo con todos los poderes del Estado  y con  las víctimas de delitos y sus familias, para dejar claro que en esta provincia ponemos en el centro de la escena la necesidad de vivir seguros y en paz. Las promesas de paz y orden que hicieron que muchos santafesinos y santafesinas nos eligieran.  

El justicialismo necesita -y debe- volver a ser un espacio político amplio que convoque a todos los sectores y busque consensos. ¿Quién puede mantenerse aislado en posiciones hegemónicas, cuando la realidad de las urnas fue tan contundente? Seguir transitando ese camino significaría ir hacia la derrota inexorable del proyecto que hace menos de dos años entusiasmó a las santafesinas y santafesinos y que fue el proyecto del Frente de Todos en la provincia. Frente de Todos, esa fue la clave, todos detrás de los mismos sueños, todos juntos aportando nuestro granito de arena para construir, avanzar y gobernar para todos, sin creernos ser los dueños del arenero. La unidad en la diversidad, tan simple como eso.

Personalmente le he pedido al presidente del Partido Justicialista de la provincia, Ricardo Olivera, que convoque a un diálogo abierto y sincero que nos permita corregir el rumbo que hoy nos pone en esta situación. Porque aunque parezca una frase hecha lo cierto es que las urnas hablaron, nos hablaron. Cuando el peronismo provincial transitaba un camino de diálogo, y cada uno aportaba, generó grandes esperanzas y expectativas. 

“Juntos”, “Despertar al Gigante”, no deben ser solo  eslóganes de campaña vacíos de contenido. Eso prometimos, eso tenemos que cumplir, honrando a quienes hace tan solo 28 meses nos eligieron para conducir los destinos de esta provincia que anhela seguir siendo “la Invencible”.

*Abogado. Diputado provincial Frente Renovador-PJ

Por Dr. Oscar Martínez (*)

 

En estos últimos días, por las razones que todos conocemos, se volvió a poner sobre la mesa el tema de la educación virtual y la conectividad en medio de esta tremenda situación que vivimos con el recrudecimiento de la segunda ola de la pandemia y las medidas de restricción impuestas para poder sobrellevarla de la mejor manera posible y evitar el colapso del sistema sanitario. En este marco las discusiones, acuerdos y desacuerdos por la presencialidad y la virtualidad en la educación entre los distintos sectores se han visto y se ven a lo largo y a lo ancho del país. Y nuestra provincia no es la excepción. Ahora bien, lo que no está en duda es que en este contexto  el Estado tiene la obligación de buscar los mecanismos para garantizar el derecho a la educación, en especial y con especial preferencia por los más vulnerables. Esto es urgente y no se puede esperar más.

En abril del año pasado, apenas iniciada la primera etapa del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio desde el Bloque del Frente Renovador-PJ de la Cámara de Diputados diseñamos y presentamos un proyecto de ley para resguardar la educación virtual de nuestros niños, niñas, jóvenes y adultos en situación de vulnerabilidad social. El objetivo primordial del proyecto fue garantizarles la conectividad, condición sine qua non para mantenerlos dentro del sistema educativo en la crisis sanitaria que comenzaba a vislumbrarse. Esta iniciativa planteaba la entrega de un dispositivo móvil dotado de las funciones necesarias para su conexión a internet y gratuitad en los datos móviles mediante un acuerdo con los prestadores de ese servicio que asegurara la libre conexión para alumnos, alumnas y docentes de toda la provincia. 

Los destinatarios de este proyecto eran las y los alumnos de los niveles inicial, primario y medio de todas las modalidades, y el acceso a internet previsto a demanda, es decir, que  los mismos estudiantes o sus padres debían ser quienes solicitaran tanto los dispositivos como los datos, justificando a través de una declaración jurada a los establecimientos educativos su necesidad de los mismos, quienes a su vez elevarían esas declaraciones al Ministerio de Educación de la provincia. Esta es una política social de segunda generación con respecto al Plan Conectar Igualdad, porque provee de los dispositivos a aquellos que los necesitan, sea que pertenezcan a una institución de gestión oficial o privada. En efecto, hay muchas escuelas de gestión privada cuyos alumnos pertenecen a sectores sociales vulnerables, lo mismo que muchas de gestión oficial, y esta herramienta podría aportar significativamente al proceso pedagógico de unos y otros. 

En el mismo sentido, la iniciativa de nuestra autoría establece la creación de un Programa de Créditos para Docentes, cuya finalidad sea adquirir tecnología con fines pedagógicos, a saber, notebooks, tablets o dispositivos análogos. Se trata de créditos en 36 cuotas, con una tasa de interés del 0% y que se empiezan a pagar luego de tres meses de adquirido el equipo. Cabe señalar señalar que un tiempo después, el gobierno nacional  lanzó un proyecto de similares características que tuvo importantes repercusiones. Los beneficiarios son los docentes de todos los niveles y modalidades educativas de la provincia que acrediten sus funciones en uno o varios establecimientos educativos. Los créditos se otorgarían a través del Banco de Santa Fe y de Mutuales y Cooperativas que lo soliciten.  

Cito nuestra iniciativa, porque la misma fue aprobada en noviembre del año pasado con un amplio consenso de todos los bloques de la Cámara de Diputados de Santa Fe, y girada al Senado para su aprobación y puesta en marcha. El proyecto aprobado no fue redactado en un escritorio, fue discutido con distintas organizaciones sociales, con gremios docentes, con prestigiosos especialistas en educación a nivel nacional como Gustavo Iaies y Gustavo Zorzoli, con docentes con reconocida trayectoria como María Cristina Gómez, reconocida entre las mejores cincuenta docentes del mundo, justamente por su trabajo con sectores vulnerables en la educación virtual. Y también lo hemos charlado con autoridades del Ministerio de Educación antes de su redacción. Además hubo otras iniciativas similares, de otros bloques, como la del diputado Alejandro Boscarol, por ejemplo y el de la diputada y exministra de Educación de la provincia Claudia Balagué.

Estos proyectos, ya están aprobados por Diputados y esperan la sanción de la Cámara de Senadores. Por eso esta semana hemos conversado con legisladores de la Cámara alta y coincidimos en que con el respaldo del Poder Ejecutivo provincial se podría avanzar en su aprobación en el Senado. Es nuestra obligación como funcionarios elegidos por la ciudadanía transitar el camino del diálogo y buscar consensos para poder dar una respuesta rápida y oportuna  a las y los santafesinos. Así podríamos solucionar lo urgente y encargarnos de seguir consensuando lo importante, como lo es una provincia 100 % conectada, con la infraestructura necesaria para que el futuro nos encuentre más preparados. 

Siempre digo que la tragedia de esta pandemia debe servir para algo más que señalarnos con el dedo o echarnos culpas. Debe servir para trabajar en la eliminación de las desigualdades sociales y territoriales que la misma ha dejado brutalmente al descubierto. Es responsabilidad de todos transitar ese camino. Que el árbol no nos tape el bosque.

(*) Abogado - Diputado provincial Frente Renovador-PJ

La puja entre esperanzas y realidades en torno a un medicamento que le devuelva al mundo la tranquilidad que perdió el día que se supo que un nuevo virus azotaba a la Humanidad, no cede. ¿Dónde está parada la ciencia hoy con los medicamentos para enfrentar a la COVID-19?

Desde que comenzó la pandemia varios anuncios sobre medicamentos efectivos en la lucha contra la COVID-19 fueron vistos como la luz al final del túnel. Sin embargo, hasta ahora no solo no hay acuerdo en la comunidad científica, sino que pocos de ellos resultaron realmente eficaces; especialmente si consideramos eficaces a aquellos que tienen una utilidad universal y sobre la cual ya hay suficiente evidencia científica como para considerarlos un arma de lucha contra el nuevo coronavirus. Desde derivados del cloro hasta el ajo, pasando por los vahos de eucalipto; desde la llegada de la pandemia mil veces se habló de los beneficios de tal o cual cosa, pero lo cierto es que los que más fuerte sonaron fueron el ibuprofeno inhalatorio, el plasma humano de convalecientes, el plasma (o suero) equino concentrado y una serie de compuestos de laboratorio que cobraron relevancia con el curso de la recuperación del presidente de EE. UU., Donald Trump.

 

El ibuprofeno inhalatorio

De relativamente fácil acceso, económico y bien argentino. Las primeras noticias llegaron desde Córdoba, donde ya se lo venía usando para reducir los efectos de algunas patologías inflamatorias que afectan al tracto respiratorio, específicamente en investigaciones sobre la fibrosis quística. Es una especialidad medicinal diferente de la que se consigue en farmacias, aunque hubo personas que llegaron a inhalar pastillas del compuesto trituradas y disueltas en suero fisiológico. No es un tratamiento aprobado por la ANMAT y tampoco es un tratamiento que se encuentre en fase experimental. Por ahora, su uso está limitado a los llamados "tratamientos compasivos extendidos". El 18 de septiembre pasado la empresa que lo fabrica presentó una solicitud para realizar un ensayo clínico de Fase 2, el cual aún no fue autorizado por falta de evidencias científicas. Las ilusiones se dispararon cuando el jefe de Clínica Médica de la Clínica Independencia de Córdoba, señaló que "hay un tratamiento contra el COVID-19 y es argentino". Por ahora es eso: una ilusión a la que le falta recorrer un largo camino antes de llegar a ser verdaderamente útil en la lucha contra la COVID-19.

 

El plasma humano inmune

Con su primer antecedente exitoso en la lucha contra la Fiebre Hemorrágica Argentina (mal de los rastrojos), en la desesperada y desigual lucha contra la enfermedad los médicos comenzaron a aplicarlo y notaron que los pacientes mejoraban. Rápidamente, se solicitó la autorización para su uso y hoy es una terapia (no un medicamento) cuya efectividad despierta polémica. No hay evidencias científicas de su eficacia y también se trata de un tratamiento compasivo. La luz de la esperanza comenzó a vacilar cuando un estudio ciego del Hospital Italiano de Buenos Aires concluyó que "el uso de plasma de convalecientes no produjo un beneficio clínico significativo en casos de gravedad, en comparación a los pacientes que recibieron solución fisiológica". Asimismo y con cautela, Gabriel Rabinovich, investigador del CONICET en el Instituto de Biología y Medicina Experimental, aclaró que "mientras no existan drogas efectivas para combatir la COVID-19 ni una vacuna para prevenirlo, la transfusión de plasma convaleciente, con alto título de anticuerpos neutralizantes, a pacientes en estado crítico que no responden a otros tratamientos, puede ser una terapia alternativa válida". Un forma elegante de decir que antes que nada, cualquier cosa es mejor.

 

Plasma (o suero) equino concentrado

Casi como un derivado de la terapia con plasma humano inmune, pero mucho más silenciosamente, avanza una alternativa que también es argentina y que podría cambiar el curso de la historia en relativamente poco tiempo. Se trata de un suero producido en caballos, a través de una tecnología conocida en el país, que permitió desarrollar el suero de plasma sanguíneo y en los años 70 una cura para la Fiebre Hemorrágica Argentina. Los anticuerpos aplicados al paciente en el principio de la enfermedad podrían frenar la replicación viral, que es lo que hoy se trata de demostrar. Los caballos tardan un mes en generar los anticuerpos, y los investigadores precisan otros 30 días para extraer su plasma y elaborar el fármaco. A partir de un solo animal, en suma, se puede producir en un par de meses el tratamiento para unas 600 personas. Los anticuerpos se obtienen al suministrar como antígeno a los caballos una proteína del virus SARS-CoV-2 que reconoce y entra en las células de los tejidos pulmonares. Esos anticuerpos son entonces purificados. El estudio llevado adelante por el laboratorio Mabxience es seguido de cerca por la comunidad científica internacional y en la Argentina cuenta con el aval de la ANMAT y el CONICET, además de la Universidad de San Martín y el Instituto Malbrán quienes, además, colaboran con el proyecto. Se encuentra en Fase 2 de experimentación, ya fue ensayado en centenares de pacientes de seis hospitales y se espera que para fin de este mes o mediados del que viene pueda pasar a Fase 3 experimental (aplicación a grande grupos de personas) lo cual lo dejaría a un paso de la aprobación. De todos modos, por ahora es solo un experimento prometedor y todo indica que será útil en la primera fase de la enfermedad; lo cual implicaría que - en caso de demostrarse su eficacia - habría que cambiar la estrategia de detección. 

 

El tratamiento Trump

Es difícil de determinar qué es lo que recibió el presidente de los EE. UU., justamente porque es el presidente de la principal potencia mundial y su postura de minimizar la COVID es bien conocida. Por lo poco que se sabe, recibió medicamentos que ningún otro ciudadano del mundo podría recibir por ahora, sobre todo porque aún no están aprobados. El Regenerón es un cóctel de anticuerpos monoclonales que aún está muy lejos de ser aprobado por la FDA (la ANMAT de EE. UU.). El remdesivir, otro de los remedios que recibió, es un medicamento antiviral en fase de desarrollo que tampoco está aprobado en todos los países, mientras que la dexametasona es ampliamente difundida en el tratamiento a pacientes con COVID-19 desde que comenzó la pandemia. Claro que Trump también recurrió a la aspirina, el zinc, la vitamina C y un arsenal de medicamentos que la OMS descartó que fueran efectivos. El presidente mejoró o al menos eso muestran los medios estadounidenses. El gran misterio es cuál de todos los medicamentos fue el que pudo ayudar, si se trató de uno de los casos que cursan sin presentar complicaciones, si fueron todos los medicamentos juntos o alguna medicina desconocida por el resto de los mortales.

Lo cierto es que la OMS hasta ahora no notificó el descubrimiento de ninguna droga efectiva contra el nuevo coronavirus y tampoco recomendó ningún medicamento ya aprobado y que se usaba con otros fines para frenar los efectos devastadores de la enfermedad. Atrás quedaron las teorías del médico francés Didier Raoult que aseguraba que la hidroxicloroquina era la salvación y conseguía el apoyo de cientos de médicos del mundo. Los experimentos fueron interrumpidos después de que quedara demostrado que unos pocos pacientes mejoraban, mientras que la gran mayoría empeoraba como consecuencia de los efectos adversos de una droga pensada para otra patología y cuyas dosis nunca lograron establecerse con claridad. Más atrás aún quedaban los mitos de la medicina alternativa (muchas de ellos descabellados) o la idea de que el sol, el aire, una buena alimentación y los deportes eran la salida a la primera gran pandemia de este siglo. El virus tampoco responde a la meditación, la desenfrenada actividad física ni los postulados new age. Sin dudas, los aspectos más positivos de esta lucha son que la comunidad científica avanza por diferentes líneas, pero en tiempo récord; que la Humanidad entendió que tenía una cuenta pendiente con los virus (tan poco investigados hasta ahora) y que por ahora la prevención es el remedio más eficaz a un desafío que permanece oculto y latente, dispuesto a saltar de un animal a un humano y convertir el mundo en un verdadero caos. 

 

 

 

 

 

 

El periodista Fernando Coronel elaboró un trabajo que recoge información estadística y permite visualizar la curva de la COVID en Venado Tuerto, en estos últimos días. Y adelanta y analiza opciones. 

Me permito una humilde lectura personal sobre estos días desoladores para muchos vecinos de la ciudad, principalmente del Barrio Villa Moisés. Es tristísimo lo que pasó. Y es muy conmovedor la labor de vecinos solidarios, instituciones intermedias, Cruz Roja, Veteranos de guerra, iglesias, dirigentes políticos, Imagina, Red Solidaria, bomberos, empleados municipales, todos trabajando duro para mejorar la vida del prójimo. Mi segunda reflexión es que constituye una irresponsabilidad política imperdonable haber permitido que gente se asiente en un bajo. No es humano que un ser humano viva en ranchos de nailon. Pero mucho más perverso es que un ser humano viva en un bajo que siempre se va a inundar. Poblar un bajo es no entender los ciclos de la naturaleza. El dirigente político que lo ha permitido resolvió un problema habitacional del momento, pero terminó condenando a un montón de personas a perder cada uno o dos años lo poquito que tienen. Hasta que no aparezca una clase política que planifique con visión de futuro, estas tragedias evitables se seguirán sucediendo. Nuevamente felicitaciones a tantos venadenses tan solidarios y de corazón abierto. Feliz año.

El próximo 30 de septiembre se conocerá el veredicto final tras el juicio oral por el femicidio de la vecina de nuestra ciudad Patricia Zeballos. La fiscal a cargo de la causa Dra. Paula Borello solicita la pena máxima de reclusión perpetua para el imputado José Luis Fuentes. Si el fallo final coincidiera con el pedido de la fiscal nos daría al menos una sensación de justicia frente al horror de la violencia y la muerte, del cual no se vuelve. Este episodio en particular me llevó a volcar en estas líneas pensamientos que hace tiempo vengo macerando en torno de la violencia de género y la justicia.

Ojalá en todos los casos de femicidios la justicia logre dar con sus victimarios, y a su vez estos reciban condenas ejemplares. Pero antes pregunto: ¿es necesario llegar a un femicidio para que la justicia actúe? Más aún: ¿es necesario llegar a un golpe o a la agresión física para que recién ahí aparezcan de parte del Estado los mecanismos de contención a la víctima?

Voy a referirme a situaciones vividas por gente cercana a mí (sin revelar identidad por respeto a la víctima), pero que denotan falencias imperdonables de todo el sistema judicial. Es más, por toda la información recabada a veces dudo si aconsejar la denuncia frente a un hecho de violencia de género. Muchas veces es tal la desprotección en la que queda la víctima después de una denuncia, que las represalias de su victimario pueden ser aún más terribles que el infierno que ya vive.

La vocación periodística me ha llevado a indagar a lo que en la profesión solemos llamar “fuentes”, y es así que consulté a altos funcionarios de la justicia local, incluidos hasta un juez y un fiscal. “Off de record” no dudaron en asegurarme que, de todas las denuncias que llegan al Centro Territorial de Denuncias (Ministerio Público de la Acusación), son muchas las causas que se archivan sin siquiera ser citados los posibles victimarios. Por algún tiempo se puede interponer una perimetral, momento en el cual el victimario se entera de que fue denunciado, y ya encontrará la manera de que la víctima sepa que “eso no se hace”. Se hará el “buenito” unos meses, pero es hábil para humillar. Conoce los mecanismos para agredir a su pareja (en algunos casos expareja), y luego armar un discurso para que la víctima sienta culpas por “ponerlo violento”. La perimetral durará un tiempo, y cuando la justicia finalmente archive el caso por “falta de mérito”, el infierno volverá.

Muchos hombres violentos, frente a la sociedad son grandes señores, cordiales, respetuosos, correctos. Pero en la soledad de la casa, cuando los hijos duermen o están en la escuela, la catarata de humillaciones, maltratos y zamarreos no cesa.

Voy a decir algo que contraría todos los consejos que escuchamos habitualmente. Creo (y justificaré con hechos mi opinión) que no es una buena idea denunciar en primera persona, salvo que tengas un ojo negro o un hematoma que claramente un médico pueda constatar como golpe. Si se trata de humillaciones, amenazas con objetos cortantes, gritos, tironeos de pelo o empujones hasta caer al piso, pensalo bien antes de denunciar. Si no quedan marcas en tu cuerpo existe la posibilidad de que el fiscal de turno archive la causa sin mediar la más mínima investigación. En ese caso tu denuncia no llegará ni al juez. Y si tu victimario se entera de tu “imprudencia” de denunciarlo… ahí te las vas a ver realmente mal.

En síntesis: la víctima logra atreverse a denunciar (es un paso muy complicado para una persona humillada, amenazada y vulnerable), el victimario se entera de que hay una denuncia en su contra (esto exacerba su violencia), y probablemente no hayan demasiadas medidas de investigación, y mucho menos de protección a la víctima. Y si las hubiera (alguna intervención de Acción Social Municipal, por ejemplo) tardan en llegar, cuando la dramática situación exige medidas rápidas. No son pocos los casos de femicidios que tienen como antecedente una denuncia no escuchada.

Analicemos otro posible escenario. Podés ser más cauta e irte de tu casa antes de denunciar. Es entendible que ni siquiera tengas fuerzas para reclamar lo que es tuyo. Estás muerta de miedo, y el coraje solo te alcanza para al menos escapar de ese infierno. Así que el “señor” se queda tranquilo, disfrutando él solo de la casa, los muebles, lavarropa, cocina, auto, todo lo que juntos construyeron durante años de sociedad conyugal. Eso sí, asegurate de tener un sueldo que te permita arrancar de cero y pagar un alquiler. Porque la venganza del “macho” será sumar a todos sus abusos contra vos la violencia económica. Aprovechará tu vulnerabilidad emocional para quedarse con todo lo que hicieron juntos.

Si la víctima se va de su casa porque no encuentra a donde recurrir, ¿qué pasará con los hijos? No sería de extrañar que su victimario aproveche la inocencia de los niños para demonizar a su pareja. “Mamá nos abandonó, pero no se preocupen, papá los cuida”.

Si sufriste violencia de género de parte de tu pareja, pero te animaste a huir del infierno que era tu casa, en tanto y en cuanto tu sueldo alcance para mantenerte solita, tu vida y tu integridad física están a salvo. En el Juzgado de Familia (en caso de que aparte quieras divorciarte) podrás tramitar todo lo referente a la división de bienes de la sociedad conyugal. Pero la burocracia judicial tiene su tiempo, y es lógico que en el mientras tanto necesitarás irte del lugar donde tanto se te maltrataba. Así que vos, abandonando todo lo tuyo por escapar de la violencia, y el “macho” tranquilo, con la probabilidad de que ningún resorte de protección a vos y de investigación al caso, tan siquiera se hayan movido. Si te sobran unos pesitos para una terapia psicológica y/o psiquiátrica de a poco tal vez vayas sanando. Y tal vez con los años puedas reclamar lo que es tuyo. Tal vez quieras también reclamar justicia, pero los años habrán pasado y ningún fiscal ni juez ya podrán hacer nada.

Para todo es necesario el dinero. Si tus ingresos son pequeños, estás en serios problemas. No podrás pagar un abogado que defienda tus derechos. No podrás pagar una terapia para intentar sanar. Y si no podés pagar casa y comida vas a terminar golpeando la puerta del “macho”, suplicándole disculpas por haberlo denunciado. Frente a este panorama rogá que su rencor no haga estragos con vos. Porque él está esperando eso. Que vos no puedas sola. Está esperando que le pidas perdón. Y te va a recibir nuevamente. Calmado, tranquilo. Y apenas vuelvas a confiar volverá el horror. Tu vieja denuncia archivada, obsoleta. Vos ya sin fuerzas para volver a denunciar, resignada a que eso es lo que te tocó en destino.

Venado Tuerto está lleno de tipos violentos, rodeados de amigos tan misóginos como ellos mismos, festejando cada una de sus “hazañas”. A más de un misógino he visto en las marchas por “Ni una menos”, con aires de hombres correctos. Y están en las empresas, algunos son jefes que acosan a sus empleadas, y hasta los hay en las instituciones educativas, inclusive en cargos directivos.

Si pudiéramos revisar los archivos de los Centros Territoriales de Denuncias y demás dependencias de similar fin nos toparíamos con cada historia… Y no estoy diciendo que todas las denuncias se condigan con los hechos. Habrá denuncias falsas, acusaciones apócrifas. Digo simplemente que todas las denuncias merecían ser investigadas. Pero son tantas que finalmente todo lo que se puede desestimar y archivar rápido así se hace.

La violencia de género no es solo agresiones físicas con lesiones visibles. Es mucho más. Pero en la práctica muchas veces, para que amerite una investigación, el hecho tiene que constituir delito penal a simple vista (un ojo negro, una herida cortante, moretones fuertes). Todo el resto (humillaciones, insultos, empujones, golpes sin hematomas considerables, amenazas con objetos cortantes cerca de tu cuello pero sin llegar a herirte, tirones de pelos, encerradas en el baño por horas, o no abrirte la puerta una noche para que duermas afuera, y la lista es enorme) siempre y cuando no queden marcas en tu cuerpo, todo correrá peligro de ser archivado para destinar ese tiempo a casos “más urgentes”. Un día la víctima es encontrada muerta y ponemos cara de sorprendidos.

Cierro como empecé: ¿es necesario llegar a un femicidio para que la justicia actúe?

Lic. Gabriel Zarich (periodista y docente)

 

 

 

Principio que permite vivir en paz a las sociedades

Por Ricardo "Kako" Aime

 

Comparto este tema tan interesante para reflexionar, el trato que dispensamos a las personas marca la diferencia para generar o bien relaciones armoniosas, de respeto, inclusión, solidaridad, igualdad y equidad, o, por el contrario, relaciones desastrosas caracterizadas por la falta de respeto, exclusión, indiferencia, desigualdad, inequidad y violencia, situaciones y acciones que pueden derivar en agresiones, en delitos o, incluso y en casos extremos, en la muerte de una persona.

Por Juan Carlos Rodríguez

Después de la tragedia de Pérez, donde chocaron dos ómnibus de la Empresa Monticas, con el triste saldo de 12 muertos y varios heridos (algunos de ellos graves), con aquellos que conversé y les comenté que Monticas es de Flechabus, y que en su directorio están los hermanos Guillermo y Raúl Derudder, sobrinos de Yabrán y cuyo estudio legal (el que los asiste) es PCG Consulting, propiedad de Eduardo y Adrián Menem, me miraron como si yo estuviese loco, y de dónde había sacado tal fábula. Menos mal que en las últimas horas algunos medios y portales comenzaron tibiamente a contar algunos aspectos de estos misteriosos hermanos, así mi teoría no resulta tan descabellada. Por eso la tragedia del viernes no empieza ese día a raíz de una posible cubierta recapada, sino que se inserta en una trama que incluye sospechas de corrupción, acusaciones de lavado de dinero, un intento de secuestro y hasta el incendio de un colectivo de la competencia.

Solo basta mirar el extenso archivo de artículos que escribí y leí sobre Monticas, para darse cuenta que la historia de esta empresa está plagada de reclamos y quejas.

Ricardo Aime

Por Ricardo Aime

Cuando hablamos de cultura, frecuentemente la acompañamos con otro concepto para ingresarlo en un marco contextual. Decimos cultura urbana, artística, rural, gastronómica, etc. Siempre pensando que cada una de ellas es un subapartado de la cultura general.

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Laboratorio de Analisis Clínicos

Mario Maestu